Que precio he pagado por bailar con Fibro
Como ya os he ido mostrando un poco quien soy, a partir de ahora os diré, con todo mi cariño
Mis queridas y queridos bailarines así, como de estar por casa.
Aunque intento tomarme la vida con una chispa de humor, también tengo mis días de oscuridad, en los que solo busco estar sola y lidiar con Fibro y toda su panda, sin que nadie me vea y sin decirle a nadie que siento que me muero y no puedo mas, cuando toda la panda decide darme un abrazo grupal y sacarme a bailar todos al mismo tiempo.
Para mi es como si me hubieran condenado a cadena perpetua, donde la mayor parte del tiempo ni siquiera puedes ver el sol y te tienen a pan y agua, y dejas de importarle al resto del mundo.
Cuando escucho testimonios de personas que tienen la misma pareja de baile o de otro tipo, donde por desgracia tienen muchas limitaciones, y comentan lo que las apoyan y comprenden en su hogar, sinceramente siento envidia sana, porque debe ser muy bonito sentir que eres importante y que no estas sola ante tantos miedos que tienes y frente a todos estos compañeros invisibles que:
dominan tu cuerpo, tu mente y tu vida, pero nadie los ve.
Para mí, poder tener mi trabajo era superimportante.
Primero, por mi independencia económica.
Segundo, porque era mi vía de escape donde quemaba mi adrenalina y me sentía totalmente realizada.
No sé, a mi trabajar me daba vidilla, me gustaba ja ja ja. Así de gilipollas he sido siempre, ja ja.
Me gustaba hacer vida social. Yo era feliz con un café , una cervecita bien fresca y echándome 4 bailes como dios manda ja ja ja y hacer el payaso, pero de esto ultimo aun me queda algo, ja ja ja.
Disfrutaba como una niña. Saboreaba cualquier momento.
Pero... todo esto se esfumo cuando llego Fibro, porque a pesar de que lo intente con todas mis fuerzas y mi alma entera...
Lo perdí y ya solo se mantiene vivo ese tiempo dentro de esta cabeza loca.
¿Ser activa?. Se acabo,
ahora me siento como una calabaza sentonera, a mi no me pueden decir: " el que se fue a Sevilla, perdió su silla", ja ja ja.
Ahora una cosa es lo que yo querría hacer y otra muy distinta es lo que decide Fibro que me permite hacer.
No llegamos al entendimiento y eso me hace frustrarme la mayor parte del tiempo, sin saber que hacer.
¿La vida social?. Se termino.
Ya no puedo controlar si mañana podre o no podre quedar para ir a tomar un cafecico y estar un rato de chachara. Alparcear escaparates o ir de tiendas por el centro, ir a comer cualquier día por ahí, viajar, echarme esos 4 bailes YO SOLA. SIN FIBRO.
Eso se acabo, porque la puñetera se encabrona y me dice:
"bonita, hoy te quedas conmigo"
Serás puñetera y mala compañera!! de digo yo.
Ojala te pierdas y no sepas regresar!!!
Pero ni caso, jajaja, no se da por aludida jajaj. Estoy como una regadera ja ja.
Perdí mi autoestima y mi valía como ser humano.
Ya solo era un lastre y una carga para la persona con la que vivía, porque ahora éramos tres con Fibro y... la cosa cambio de color, porque perdí mi fuerza, mi luz.... y así también me lo hicieron sentir, incluso grandes amistades, cuando decidieron dejarme en un rincón como un trasto que ya no sirve para nada y se puede pasar sin el.
Jamás en mi vida llegue a pensar que una persona pudiera llegar a sentirse como me he sentido yo.
Mi aspecto físico también cambió.
Cogí kilos que no eran míos, algún poco talento que me los dejo en la puerta de casa y se escapo, jajajaja, al mismo tiempo que subían las dosis de medicación.
Deje de arreglarme simplemente porque no podía con mi alma.
Peinarme era como si me arrancaran el cuero cabelludo.
El agua de la ducha era como miles y miles de alfileres clavándose en mi piel.
Ya no sabia que clase de calzado ponerme, ni de ropa, ni de nada que tocara mi piel.
Mantener el equilibrio cuando andaba era toda una proeza , me sentía como una equilibrista del circo, aunque tengo que decir que mas de uno y una pensarían que llevaba cuatro tragos de mas ja ja ja. Era como una maratón interminable el ir de un sitio a otro por pequeño que fuera el tramo.
Y así podría seguir y no acabaria.
Peroooooooooo...
Como os dije, después de muchos años decidí que era hora de sacar del inframundo a la mujer, a la persona que había sido.
Mi esencia, mi Yo mas profundo y dedicarme a no estar siempre compadeciéndome por lo que me había pasado, al contrario, aprender a volver a bailar en la pista de mi vida con la pareja secuestradora que me eligió sin yo querer: Fibro.
Y en ese proceso estoy, buscando alternativas a una medicina que a mi no me ha servido.
Aprendiendo a quererme a mi misma y al que no me quiera con lo que hay... se puede ir a la mierda.
El que no me valore como persona... pues bien lejos de mí.
Porque nadie tiene que mendigar el cariño, la comprensión y el apoyo cuando la vida te da una ostia que te deja tres días dando vueltas. En mi caso me la dio un poco mas fuerte y aun estoy dando vueltas, ja ja ja , me meo de risa yo sola. Tan pronto escribo llorando, como riendo.
Los seres humanos de vez en cuando tendriamos que pararnos y pensar:
¿Y si me hubiera pasado a mí?
Pues ya te contesto yo.
Jamás se me hubiera ocurrido dejarte de lado y hacerte sentir que ya solo eras un lastre en mi vida.
Porque como digo yo:
La vida da muchas vueltas. Hoy me toca a mí, pero mañana te puede tocar a ti, y mientras estamos en el baile de nuestras vidas:
Subes, bajas, ríes, lloras, ganas, pierdes...y de eso precisamente se compone esta danza de la vida.
Pero lo que nunca nos puede faltar en este baile es:
corazón y empatía, que además es gratis.
En este fantástico baile siempre hay que sacar provecho de lo que toca.
De lo malo: se aprende la lección y se saca la parte positiva que siempre la tiene.
De lo bueno: saboréalo hasta la ultima gota, hasta el mas mínimo detalle, y disfrútalo como si no hubiera un mañana.
Porque si lo único que hacemos es lamentarnos de lo que podía haber sido y no fue, el baile continuara y te arrepentirás del tiempo perdido, ese no vuelve.
Y os lo digo yo que he tirado casi 9 maravillosos años de mi vida a la basura para nada.
Porque nada ni nadie me ha cambiado el baile excepto... yo misma, porque uno mismo es el dueño de su vida, el que tiene que volver a levantarse cuando la vida te lanza hasta el mismísimo infierno y todos esos quemazos que he has hecho ahí abajo que no se te olviden y las cicatrices que te han quedado que te sirvan de recuerdo para no volver a bajar ahí.
Y yo aunque caiga una y otra vez:
ESTOY EN PLENA RECONSTRUCCION.